Venezolanos deambulan entre emoción de miedo y rabia

Esta conducta será expresa en las elecciones parlamentarias del 6 de Diciembre. El gobierno Venezolano navega entre la incertidumbre de un aumento del barril del petróleo que no llega al rescate, y el creciente descontento social de 30 millones personas que pueblan el territorio. (Ya menos con el fenómeno migratorio).

A esto se le suma internacionalmente, la decisión de su más cercano aliado y asesor político el presidente de Cuba, Raúl Castro, quien recientemente reiteró a su contraparte de Estados Unidos, Barack Obama, la solicitud de levantar el embargo comercial, financiero y económico a la isla durante la segunda reunión que sostuvieron ambos mandatarios en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lo cual demarca el proceso de normalización de las relaciones bilaterales.

Los errores en la política económica de este país obligan a un cambio en el modelo económico, y contradictoriamente, es el mismo modelo que se empeña la administración Madurista en mantener contra viento y marea. Dicho modelo fundamentado en el petróleo, no fracasó por tener una ideología de izquierda, sino porque cerró las puertas a la inversión extranjera que es uno de los motores que impulsan fuertemente la economía mundial en tiempos de crisis.

Esta conducta política, implementada por Hugo Chávez y prolongada por Nicolás Maduro, muestra ser obsoleta, aun cuando genera algunos beneficios para los venezolanos, sin embargo después de un tiempo, derrumba el presupuesto familiar de los ciudadanos. La línea central de esta economía “socialista” perseguía pulverizar los beneficios de una economía rica en petróleo entre el grueso de la población generando acceso a un combustible a bajo precio, a medicinas y a mejoras en el sistema educativo; sin embargo, cuando se probó ante indicadores internacionales, el modelo no benefició a la mayoría de los venezolanos. Quizás el problema que más afectó a Venezuela es que al ser una economía petrolizada, con la caída del precio del petróleo también se cae un esquema de política altamente centralizada y con un enfoque populista.

El panorama anterior coincide con hechos recientes de manifestaciones estudiantiles en diferentes estados del país, donde se pide respetar la autonomía universitaria, las mejoras socio económicas de docentes, administrativo y obreros de las casas de estudios y la libertad de los presos políticos cuyo principal nombre que hondea en las banderas de este gremio es la del dirigente político Leopoldo López, sentenciado con 13 años de cárcel por un tribunal amañado y cuestionado rotundamente por juristas avezados. La respuesta del estado ante las protestas ha sido combatida por el gobierno con dispositivos militares y de inteligencia provocando muertes, represión y encarcelamiento de dirigentes estudiantiles, actos que han llevado al repudio colectivo por actuaciones desmedidas de los cuerpos militares y policiales del estado.
Lo antes expuesto viene configurando un cuadro de conducta de miedo y rabia en el ciudadano común, sin embargo, esos elementos seguían siendo justificados por los Chavistas y Maduristas convencidos de las noticias rodadas en los medios sociales (La mayoría pertenecen al estado), cuyo meta mensaje central acuña el eslogan de que “el legado del Comandante Chávez debe ser defendido, en virtud de que fuerzas extranjeras y de apátridas mantienen un saboteo económico contra la revolución”. Este factor tuvo credibilidad en las filas de esa tolda política (El llamado Chavismo duro.) en primera instancia, hasta que se produjo el quiebre de la economía, expresado en incertidumbre e interminables colas a las puertas de los establecimientos expendedores por 8 horas o más, en la búsqueda de productos de primera necesidad, el cierre de la frontera Colombo-Venezolana dejando a familias enteras de lado y lado desprotegidos de legalidad absoluta, y la inseguridad galopante que se cierne sobre los Venezolano sin distinción de clases ni tendencia política.
En la actualidad y a las puertas de unas elecciones parlamentaria donde el PSUV (Partido de gobierno.) siempre demostró durante 15 años su fortaleza, el humo negro se cierne sobre resultados que les favorezcan, pues contradictoriamente el error de cerrar el mercado a los inversionistas internacionales, también significó un obstáculo para obtener financiamiento por parte de organismos mundiales lo cual les pudo dar un respiro. Ante la nacionalización de las empresas se creó un ambiente poco propicio para los negocios internacionales con Venezuela, y eso generó devaluaciones y desabasto de insumos básicos para las familias, las mismas que acudirán, indudablemente a las urnas este 6 de diciembre a votar en su contra siendo Maduristas o Chavistas, porque las emociones de los seres humanos individual o colectiva ante la incertidumbre es de miedo y rabia y estas se expresan en tres tipos de conductas;
1.- PARALIZARSE; el Venezolano ya superó este trance vividos el 11, 12 y 13 de febrero 2.002.
2.- HUÍR; esta conducta fue asumida por Venezolanos que partieron en búsqueda de un mejor destino, y ya el presupuesto intrafamiliar ha sido tan mermado que hasta eso pesa en demasía, también se enlaza al encierro en los hogares y en algunos centros comerciales hasta ciertas horas bien definidas por seguridad lo cual afecta el disfrute pleno del tiempo libre.
3.- CONFRONTAR; también conocido como “huir hacia adelante, aun con miedo, los animales se defienden cuando ven en peligro su integridad, el Venezolano común y corriente, que en su mayoría han cumplido las dos etapas anteriores, saldrán este 6 de Diciembre a votar en contra del gobierno, desafiándolo con valentía, que es la conducta contraria al miedo, endulzada con la esperanza de alcanzar un cambio de rumbo que demarque el inicio de l,a transformación social, política y por ende económica.
Nelson Enrique González Infante